sábado, 7 de febrero de 2026

Primera semana de febrero 2026. Cabeza de bronce

 


Domingo 1 de febrero 2026
Me pregunto si siguen redactando programas.



Martes 3 de febrero 2026
Quiñones del Quiñón y Gavilanes del Palomar se caen de las listas. Ignoro por qué. No creo que perdiesen ni un solo voto si fueran en ellas. Las personas que eligen a esta gente son inmunes a todo hecho o información y solo comen prejuicios, ignorancia y odio. 



Miércoles 4 de febrero 2026
Las tragedias del PP (no prevenir los incendios, no llevar ancianos al hospital, no avisar de una inundación...) resultan catástrofes naturales, un descarrilamiento, no: es un homicidio en masa provocado por Sánchez.



Jueves 5 de febrero 2026
Trump insulta y amenaza permanentemente a Europa en general y a España en particular. Por algún motivo a la derecha, que debería defender a su país ante todo, esto le parece normal.



Viernes 6 de febrero 2026
Como hubo un accidente de tren, Óscar Puente es de Valladolid y resulta que es el ministro de Transportes, Mañuenco del Mañuencal considera razonable afirmar que es su rival en las elecciones. Por el mismo motivo podía haber elegido a Obama. O al Doctor Octopus. Sánchez dice que va a prohibir (?) las redes sociales (!?) a los menores de dieciséis años y los teconoligarcas se vuelven locos. Musk le insulta y el de Telegram manda un mensaje político a todos los usuarios de su mierda (ya la desinstalé, sí). Iba a intentar matizar o razonar la que a mí me parece absurda (e impracticable y contraproducente) medida del Gobierno, pero no me han dado tiempo. Por cierto que Gobierno, ministerios (y ministros) y diputaciones, partidos e instituciones siguen en X, cuyos algoritmos son literalmente nazis.


Sábado 7 de febrero 2026
La extrema derecha internacional trata de hacerse con todo el poder, utilizando sus enormes recursos para desinformar y desestabilizar. Cuenta con la entusiasta ayuda de millones de idiotas en todo el mundo que les proporcionan soporte y contenido. 
Creímos que en 2026 (¡es cuando transcurre el Metropolis de Fritz Lang!) pelearíamos contra los roboces y sus constructores, científicos locos. Resulta que ni son científicos ni están locos; solo son codiciosos cretinos.