domingo, 31 de julio de 2016

Última semana de julio. El libro de las revelaciones

Lunes 25 de julio de 2016
En España, como no tenemos ningún otro problema, nos preocupa enormemente la cosa de la identidad de los pueblos. Su financiación o funcionamiento nos la trae floja. Lo importante es la símbología rural, el lenguaje vernáculo y sobre todo, ver quién la tiene más grande: la picha, la bandera o la emoción autónoma.






Martes 26 de julio de 2016
No se deben hacer tareas a las horas de más calor. Y hay que hidratarse para evitar la deshidratante deshidratación. Ahora, veinte minutos de conexiones con la costa para decirnos que hace un bochorno de la hostia.






Miércoles 27 de julio de 2016
Je, je. Esto me pasa a mí. En verano todos los días miro en el suelo periódicos (¡de papel!) del año pasado, con las mismas sandeces en la parte de opinión y cultura y los mismos terrores y admoniciones en la parte que estos catálogos dedicaban antes a las noticias.







Jueves 28 de julio de 2016
La economía, repito, es muy sencilla. Sobre todo para algunos, que van inventándose las reglas sobre la marcha.








Viernes 29 de julio de 2016
Jamás entenderé el alborozo con el que hacen (y publicitan) las solicitudes de créditos que se habrán de amortizar con fondos públicos. Éste en concreto con la insólita consejera de Economía y Hacienda Pilar del Olmo muerta de risa diciendo que se devolverá (devolveremos) en veinticinco años, a un interés fijo o variable según se les vaya poniendo en los cojones y que es el primero de una larga serie que habrá que pedir para cumplir o funcionar normalmente; y último de los mil y pico millones que debemos ya.






Sábado 30 de julio de 2016
Las preocupaciones y fatigas absolutamente superficiales y estultas por las cibercosas de este gobierno autonómico (no digamos del nacional) y las enormidades que sueltan en cuanto les arriman una alcachofa serían muy cómicas si no fuera porque es otro tren que estamos perdiendo; que se ha ido muy lejos ya. El enésimo.



Domingo 31 de julio de 2016
Los cuatro jinetes del apocalipsis. De hecho, el terrorismo hace el daño que le dejemos. No parece haber manera de echar a esta ponzoñosa organización del Gobierno.